Mártires del Seminario

Pastor Bone, fac nos bonos pastores

Formadores mártires

Beato Enrique Vidaurreta Palma

Rector y profesor del Seminario

Natural de: Antequera

Fecha del Martirio: 31/08/1936

Nació en Antequera (Málaga) el 10 de octubre de 1896. Hijo De Enrique y Purificación. Estudió bachillerato en el colegio de San Estanislao de Miraflores del Palo. Se matriculó en la Universidad de Madrid y luego pasó al Seminario de aquella ciudad, donde sacó la licenciatura en Filosofía y en Teología. En 1919 se ordenó de sacerdote y se trasladó a Málaga donde fue Misionero Eucarístico y rector del Seminario.

Detenido en el Seminario, junto con los sacerdotes que realizaban ejercicios espirituales, fue trasladado al cuartel de la Trinidad, después al gobierno civil y finalmente a la cárcel, donde llamó la atención por su extraordinario espíritu y caridad. La noche del 30 de agosto se ofreció para la muerte en lugar de otro sacerdote enfermo, y fue llevado a las tapias de S. Rafael para ser asesinado con un centenar de encarcelados. Beatificado en Roma el 28 de octubre de 2007.


Eliseo Santos Jiménez

Profesor del Seminario

Natural de: Iznate

Fecha del Martirio: 05/10/1936

Nació en Iznate (Málaga) en 1909. Hijo de Antonio y Pilar.Fue monaguillo en Alfarnate. En 1920 ingresó en el Seminario de Málaga, y en 1934 fue ordenado sacerdote en Granada, pasando a Profesor de los cursos de latinos del Seminario. A mediados de Julio de 1936, llegó a La Viñuela para pasar las vacaciones con su tía paterna Adoración y sus tíos Ramón Molina Alcántara y Rafael Gómez Ruiz. Tras el inicio de la Guerra Civil fue conducido varias veces al Comité, instalado en la Iglesia, y otras tantas fue puesto en libertad. Por consejo del propio presidente del Comité se fue del pueblo y buscó refugio en diversos lugares del campo. Al fin se escondió en la Casilla de la Loma, casa de campo cerrada y próxima a la carretera de Loja a Torre del Mar, donde pasó hambre y sed, cuando no podían llevarle la comida. Finalmente el 3 de septiembre fue detenido por una patrulla de milicianos y, porque se negó a dar pistas sobre otro sacerdote, le abofetearon y le golpearon tan violentamente en la boca que le echaron los dientes abajo. De aquella noche se tiene noticias por José Gómez Ramírez que pudo ver su muerte.

A los dos años de su ordenación sacerdotal fue asesinado en Bohadillo de Alcaucín. Un socialista lo sacó del lugar donde estaba escondido y con engaños lo llevó a la carretera. Lo mataron machacando su cabeza con una piedra, según contó a su familia un señor que lo vio todo y que también le escuchó antes de morir perdonar a sus asesinos. Su cadáver se encontró sobre el asfalto de la carretera de Loja a Torre del Mar, en el km 66. Al día siguiente de su muerte, uno de los principales autores de su muerte, iba por las calles del pueblo diciendo: “Tenemos carne fresca de cura”. Su muerte esta inscrita en el registro civil de Viñuela.


Manuel de la Cámara

Profesor del Seminario

Natural de: Antequera

Fecha del Martirio: 24/09/1936

Nació en Antequera (Málaga) el 5 de julio de 1908. Hijo de Soledad García Berdoy y Salvador de la Cámara González. Ordenado sacerdote en Granada en 1933. Profesor del Seminario.

Alojado en casa de Victoria Bueno vecina de Nerja fue buscado por un miliciano llamado Rafael Platero Torrecilla (a) «el hijo de la col», al no estar en la casa lo encontraron en la parroquia. Tras pasar por el tribunal, ante el cual hizo una declaración, que fue prodigio de fe, y emocionó profundamente a cuantos la oyeron, le llevaron a la cárcel de Málaga, donde demostró su valentía, decisión, capacidad de alentar a los demás, y sus altas miras sobrenaturales, como escribe F. Lluch Valls:

«Es de una excelente familia antequerana. Nos hemos hecho muy amigos en el poco tiempo que nos conocemos. Ha perdido a toda su familia; han matado a sus hermanos, a su madre… Lo han dejado completamente solo. Me ha dicho unas frases que le retratan tal y como es. Me decía muy apenado: «Ya ves, todos menos yo; y es que yo no soy merecedor de ir al cielo con todos los que han matado. Dios elige entre sus siervos más queridos a los mártires, para que vayan a gozar la vida eterna en su Corte de los cielos. Y ya ves, qué poco valgo yo. Tantos y tantos como se llevan, incluso mi familia entera, y yo aquí. ¿Es que yo no tengo sangre de mártir?». Murió en la numerosa saca del 24 de septiembre. Fue conmovedora la carta que escribió para entregar a su madre después de su muerte, sin saber que había sido fusilada, en la que le invitaba a dar gracias a Dios por haberle llevado consigo tan pronto, a los tres años de su ordenación sacerdotal: «de Dios salí y a Dios espero volver, que Él sea bendito».


Florencio Martín García

Profesor del Seminario

Natural de: Corteconcepción (Huelva)

Fecha del Martirio: 24/08/1936

Nació en Corteconcepción, (Huelva). Hijo de Rufino y Laura. En 1923 ingresó en el Seminario de Málaga y en 1934 fue ordenado sacerdote. Abierto y cariñoso. Sustituyó en Sedella al párroco don Juan Porra unos meses.

Tenido por profesor modelo y sacerdote que rebosaba santidad. Francisco García Jiménez lo acompañó en el tren hasta Vélez-Málaga, de allí fue a la Capital y se refugió en el Hotel Imperio, donde estuvo hasta el día 25 de agosto, en el que fue detenido con otros sacerdotes y con el dueño del Hotel, para ser conducidos al Cuartel de la Trinidad, de donde los sacaron para asesinarlos en el Callejón de la Pellejera, actual Blanco Coris.


José Lucena Morales

Profesor del Seminario

Natural de: Coín

Fecha del Martirio: 31/08/1936

Nació en Coín (Málaga) el 11 de agosto de 1912. Hijo de Francisco y Fuensanta. Era el menor de ocho hermanos. Para el padre, que quería a todos por igual, Pepe, muy vivo y gracioso, era el preferido. Tenía un carácter alegre y sencillo. Sus tíos Gertrudis y Francisco que vivían en Sevilla sólo querían que estuviera con ellos porque «Pepillo me pone en orden a mis hijos». Ordenado Sacerdote en Granada y después Profesor del Seminario de Málaga. Este joven sacerdote era un enamorado del sagrario. Con lo que su inteligencia pudo comprender y con las enseñanzas que había recibido de sus superiores había llegado a la persuasión de que «un sacerdote sin sagrario es el ser más desgraciado que puede existir».

Fue uno de los sacerdotes jóvenes sobresalientes por su buen espíritu y santidad que estuvo muy cerca de don Enrique Vidaurreta. De él escribió el P. García Alonso S. J, que compartió con él prisión: «Haré mención del jovencito don José Lucena, profesor del Seminario. Cuantas veces le traté me hizo la impresión de un joven angelical. Muchas veces me invitaba en el patio a sentarme con él y sobre su manta que extendía en el suelo me hablaba largamente del ideal sacerdotal: desprendimiento de los bienes materiales, celo de las almas y amor de Jesucristo, todo un programa». Las turbas rodearon el monte del Seminario y lo apresaron el día 22 para llevarlo, con los otros 32 sacerdotes que hacían ejercicios espirituales en el Seminario, a la Prisión Provincial. Allí estuvo hasta el 31 de Agosto en que fue asesinado en las tapias del cementerio de S. Rafael. En la exhumación fue reconocido por su hermano Antonio, por el crucifijo que llevaba en el bolsillo del pantalón. Su hermana Carmen iba a la cárcel, vestida de miliciana, acompañada por Amelia, la señora de un médico, para verle y llevarle ropa limpia.


Seminaristas mártires

Beato Juan Duarte Martín

Seminarista y Diácono

Natural de: Yunquera

Fecha del Martirio: 15/11/1936

Nació de Juan y Dolores en Yunquera (Málaga) el 17 de marzo de 1912. Entró en el Seminario en el curso 1924-1925. Ordenado subdiácono en Granada y diácono en Málaga en 1936.
Oculto en su domicilio familiar, Calle Adelante 31 de Yunquera, fue delatado por una vecina que lo descubrió, siendo detenido por vecinos del pueblo y milicianos de la F.A.I. Fue conducido con los seminaristas, José Merino Toledo y Miguel Díaz Jiménez, a El Burgo, donde quedaron Merino y Miguel, y a él lo llevaron a Álora, donde fue entregado al Comité, y su presidente, Miguel Cárdenas, lo puso en manos de la patrulla de Antonio Sánchez Portela «El Chato» y de Antonio Ortíz Romero «El Melena».
Estos le hicieron sufrir horribles torturas, como la aplicación de corriente eléctrica en sus genitales y la introducción de pequeñas cañas debajo de sus uñas, pasearlo por las calles del pueblo para diversión de la chusma, e intentando que blasfemase. Finalmente «El Chato» le cortó los genitales y los entregó a Inés Cuenca Palomo «La nona». Ésta, exhibiéndolos en un plato y decía: «Si va a ser cura ¿para qué los quiere?». Después, se los entregaron a Frasquita, la posadera, para que se los friera, pero ella se tapó la cara, y el miliciano los echó a un perro, que no los quiso. Tras esto, Frasquita mandó a su hijo Pepe: «Toma eso y lo entierras en la cuadra que es de un santo».


Después lo llevaron a un arroyo llamado «Bujía», pero como seguía diciendo ¡Viva Cristo Rey» le cortaron la lengua, le abrieron en canal, le rociaron con gasolina y le quemaron vivo. En la exhumación su cadáver presentaba tres heridas de armas de fuego en la cabeza y una en el pecho, además de la amputación de genitales y apertura del vientre, con mucha sangre, no derramada sino cuajada por el fuego. Su cadáver, enterrado en el lugar del martirio, fue exhumado en el año 1937 y trasladado al cementerio de Yunquera, donde estuvo hasta su traslado al templo parroquial.

Fue beatificado en Roma el 28 de octubre de 2007.


José Merino Toledo

Seminarista, recibió Ordenes Menores

Natural de: Yunquera

Fecha del Martirio: 08/11/1936

Nació en Yunquera (Málaga) el 30 de abril de 1910. Hijo de Francisco y de Encarnación. Tenía siete hermanos. Pronto quedó sin padre. Ordenado minorista. No se había ordenado de presbítero para librar del servicio militar a su hermano Diego.

Terminado el curso se quedó en Málaga, donde su madre trabajaba de cocinera en la casa de doña Dolores Diaz de Sousa. En esta casa pasaba el día con su madre y de noche salía para dormir en alguna fonda, pero un día la portera de la casa lo delató ante un miliciano, conocido de ella y éste preguntó a su madre Encarnación Toledo por su hijo. Ella sólo le dijo el nombre y que se habia ido a Yunquera, su pueblo natal. Tras esta información, preocupada ella, a los 15 días, fue también a Yunquera para estar con su hijo.

El día 7 de noviembre fue detenido cuando se encontraba en casa de su hermana Ana por varios vecinos del pueblo y un grupo de la F.A.I., y llevado con su cuñado, Miguel Doña, a un olivar de El Burgo, llamado Taldarroba, concretamente a Haza Costillo, donde le obligaron a cavar su fosa y después le mataron a hachazos. Al día siguiente, uno de los que participaron en la muerte, conocido por «Pimentón», se paseó por calle Agua, vestido con su traje y zapatos, para que la familia supiera que estaba muerto. Sus restos reposan en el cementerio de Yunquera.


Cristóbal Luque Trujillo

Seminarista de Teología

Natural de: Almogia

Fecha del Martirio: 23/07/1936

Nació de Pedro y Dolores en Monterroso, cortijada de Almogía (Málaga), el 31 de marzo de 1911. Sus padres eran labradores de clase media. Al padre se le conocía por «Periquito Melahorro». Cristóbal tenía una bondad fuera de serie, una exquisita dulzura y gran disponibilidad para servir a los demás. Según testigos «era un hombre de campo, que entendía de todo». Entró en el Seminario en el curso 1928-29. Familiares y amigos esperaban su llegada de vacaciones para estar con él porque les hacía mucho bien. Era un excelente poeta, amigo de Salvador Rueda. Todavía viven personas que estuvieron con él en el catecismo de la parroquia de Santa María de la Victoria, que recuerdan sus veladas y pueden recitar algunas de sus poesías.

Cristóbal y Diego, cuando subían al Seminario después de hacer unos encargos en la ciudad a los superiores y sacerdotes ejercitantes, y al ver que todos los sacerdotes del Seminario bajaban detenidos, quisieron unirse a ellos, y ambos llegaron a ingresar también la cárcel, pero el rector, don Enrique Vidaurreta dijo a Cristóbal que se llevara con él a Diego y que se refugiaran en su casa de Monterroso. Caminando hacia Almogía, en el Puerto de la Torre fueron reconocidos por un cabrero, que los denunció, siendo martirizados en un lugar cercano al Cañaveral. Se sabe por testigos que presenciaron la muerte de ambos que los dos al oír la voz de «apunten» se fundieron en un abrazo.


Diego García Calle

Seminarista de Filosofía

Natural de: Montejaque

Fecha del Martirio: 23/07/1936

Nació de Francisco y Ana en Montejaque (Málaga) el 6 de diciembre de 1914. Ingresa en el seminario con la ayuda económica de su abuelo materno, Diego Calle Román. En las vacaciones del verano de 1936 se queda en Málaga para matricularse en la Academia Premilitar. Tras el alzamiento militar del 18 de Julio, se refugia en la casa del Cabo Navarrete y de allí se escapa para volver al Seminario. En la mañana del 22 se une al grupo de sacerdotes que allí hacían Ejercicios Espirituales, y que bajan detenidos. Los acompaña hasta el cuartel de Capuchinos e incluso llega a ingresar en la cárcel con ellos, pero el rector, don Enrique Vidaurreta, dice a otro seminarista, Cristóbal Luque Trujillo, que se lleve con él a Diego a su pueblo, Almogía.

En el trayecto fueron descubiertos, en el Puerto de la Torre, por un cabrero de Almogía, que los delató al Comité de Guerra. Sus dirigentes, acompañados por las turbas, lo llevaron al cañaveral de Santo Domingo, entre los cortijos de Murriaga y Soliva, donde fue asesinado con Cristóbal Luque, después de que éste le dijera: «¡No tengas miedo, nos van a matar. ¡Viva Cristo Rey!» La muerte de ambos se produjo cuando caminaban delante de los asesinos, y al escuchar Diego la exclamación de Cristóbal los dos se abrazaron para decir: «¡Viva Cristo Rey!». Entonces a uno le dieron dos tiros y al otro, tres. De este seminarista tengo una carta, dirigida a un joven de Sedella, que luego fue vocación tardía, que revela bien su buen espíritu y celo apostólico. Su cuerpo está enterrado en el cementerio de Montejaque.


Miguel Díaz Jiménez

Seminarista de Filosofía

Natural de: Yunquera

Fecha del Martirio: 08/11/1936

Nació en Yunquera (Málaga) el 7 de marzo de 1917, hijo de Pedro y Dolores. Seminarista durante los años 1930-36.

Detenido en su casa de calle Cerrillo, 5, por varios vecinos del pueblo, más un gran número de milicianos desconocidos, y llevado con sus compañeros Duarte y Merino, a El Burgo, donde fue martirizado.

Al anochecer del día 7 fue conducido a las afueras de ese pueblo, y con un miliciano encaramado a sus espaldas, subió la cuesta del olivar de Taldarraba, y mientras éste le espoleaba como a un burro, él entonaba la canción de la parroquia: «Qué viva mi Cristo, que viva mi Rey!».

Llegado a Haza Costillo, fue obligado a trillar con los pies descalzos brasas ardientes, mientras el grupo de asesinos comía el chivo que había guisado. Algunos miliacianos borrachos le tiraban los huesos a la cara y se burlaban de él, a lo que respondía diciendo: «¡Viva Cristo Rey! Yo os perdono como Él perdonó a sus enemigos!». Después, clavándolo con una bayoneta en el tronco de un olivo, sufrió una larga agonía, y finalmente fue rematado a tiros. Su cadáver fue trasladado a Yunquera, en cuyo registro civil está inscrita su defunción.