Seminario Menor – ¡Primera convivencia del curso!
Este fin de semana ha tenido lugar la primera convivencia del Seminario Menor, a la que se han unido los chicos de los encuentros de Samuel. Toda la convivencia ha girado en torno a la creación, bajo el lema de “Alza los ojos y mira… el mundo que te rodea”, inspirado en la promesa que Dios hace a Abraham en el libro del Génesis (Gn 13,14).

Los mayores llegaron el viernes por la tarde al Seminario, con mucha alegría e ilusión por la primera convivencia del curso. Llevaban desde la convivencia de verano sin verse… ¡Casi cuatro meses! Demasiado tiempo… Después de un momento de juegos vino la cena, y tras la cena hubo un rato de charla para ponerse al día. Juan Baena, el nuevo rector del Seminario Menor aprovechó para presentarse formalmente y compartir su experiencia. Él también fue seminarista menor, ya hace unos añitos…
El día finalizó de la mejor forma posible: con la oración de la noche.


Al día siguiente, sábado, tras el desayuno y la oración de la mañana, llegaron los compañeros de los encuentros de Samuel, con mucha energía. También vino a visitarnos el que hasta hace unos meses había sido el rector del Seminario Menor, Fernando Luque. Aprovechamos para enseñarle un vídeo de agradecimiento por todos los años que ha estado con nosotros, ¡gracias, Fernando!



Después del vídeo hicimos una gymkana por los alrededores del Seminario, con pruebas variadas, cada una de ellas relacionada con un día de la creación, inspirándonos en el relato de la creación narrado en el Antiguo Testamento (Gn 1, 1 – 2, 3).












Tras la competición, tuvo lugar el momento más importante de la jornada: la celebración de la Misa. Todos participamos en ella con mucha atención y respeto: ¡qué suerte poder compartir la Eucaristía y estar tan cerca de Jesús!






Después de la Misa la mesa. En la comida repusimos fuerzas para el resto del día, ¡que aún quedaba mucho por delante! Llegados a este punto, es importante deciros que a lo largo de toda la convivencia los chicos ayudaron a servir la comida, fregar los platos y limpiar las mesas, como veis en las fotos. Es un detalle para con los compañeros y los monitores, y además lo hacen muy bien.





Tras echar una mano y pasar un rato entre futbolín, partidos de ping pong y bádminton, pasamos a otro momento señalado de la convivencia: la catequesis. Como hemos señalado anteriormente, la creación y su cuidado fueron el tema principal del encuentro, así que la catequesis giró en torno a este asunto. Aprendimos que los cristianos debemos cuidar el mundo que nos rodea porque este es un regalo de Dios, y que Él nos lo ha mandado proteger, trabajar y custodiar. Conocimos algunas enseñanzas del Papa Francisco en su encíclica Laudato Si’ e incluso hablamos de San Francisco de Asís.



A continuación, después de la catequesis, bajamos a las pistas del colegio Cardenal Herrera Oria para echar un rato de deporte que nos vino muy bien. Al terminar, y después de ducharse, los chicos tuvieron la oportunidad de escuchar un testimonio misionero de la mano de Cristian Carrasco, seminarista mayor de 6º curso. Cristian narró su experiencia de misión que este pasado verano vivió en Colombia, donde junto con un grupo de jóvenes de nuestra diócesis pasó el mes de agosto prestando un servicio misionero. A todos nos gustó mucho su testimonio, los chicos se interesaron bastante e hicieron varias preguntas.



Al concluir el testimonio de Cristian subimos al comedor para cenar, antes de que tuviera lugar la velada nocturna de juegos. En esta los juegos siguieron inspirándose en la creación. Jugamos a “cazar estrellas” –conos de colores – y a la cuenta atrás, donde algunos se escondieron tan bien que no les pillaron en ninguna de las rondas.

Y, después de un día tan intenso y lleno de emociones, fuimos a la Capilla del Buen Pastor, donde, alrededor del Sagrario cerramos la jornada de la mano de Jesús, con la oración de la noche.


El domingo, tras el desayuno y la oración marchamos rápidamente al Museo Interactivo de la Música, ubicado en el centro de Málaga. La experiencia nos encantó. Hicimos un taller de música donde cada uno, tocando un instrumento de percusión diferente, colaboramos para hacer el ritmo de una canción. Después del taller hicimos una visita guiada y pudimos tocar instrumentos de todo tipo: guitarras, violonchelos, violines, cajón, batería, piano, un gong… ¡De todo!





A la vuelta del museo preparamos la Misa, que tendría lugar después de comer. La Misa fue el momento final de nuestra convivencia, y además un momento muy especial porque, como es habitual, nuestros padres y familiares nos acompañaron.






Ha sido, en resumen, un fin de semana muy completo. Siempre que uno está cerca del Señor y en buena compañía el tiempo pasa volando. ¡Nos vemos en la próxima convivencia!






